solo te pedí una caricia, te pedí una palabra de aliento en una fría mañana de invierno. te pedía sólo un lugar en tu corazón para yacer y sentirme acompañado. nunca quise el mundo y sus infinitas riquezas, quería vivir en ese estado que muchos llaman amor.
y acá estoy, escribiendo palabras vacías, que no son nada más que un leve y rengo intento de mitigar mi tristeza. maldigo mis ilusiones, maldigo mi inocencia y mis buenas intenciones.
ahora me ha quedado un montón de recuerdos, etéreos, volátiles, que me drogan y me arrojan contra el piso.
este no es un hasta pronto, es un adiós. es el último respiro de mi corazón moribundo.
